La Alianza por una Energía Sostenible y Accesible en el Hogar (AESAH) nace en un contexto marcado por la desinformación alrededor de la trasposición de la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD).

Durante meses, titulares imprecisos han alimentado la idea de que Europa pretende prohibir las calderas, pese a que la guía oficial es clara: no se prohíben las calderas, sino el uso de combustibles fósiles en los sistemas térmicos a partir de determinadas fechas.

La AESAH surge precisamente para combatir esta desinformación y aportar información veraz, accesible y técnica sobre el papel de las tecnologías térmicas en la transición energética. Y para ello, conviene empezar por lo básico: qué es una caldera, cómo funciona y por qué sigue siendo una pieza clave en millones de hogares.

Qué es una caldera y por qué sigue siendo esencial

Una caldera es un equipo térmico que genera calor para calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) mediante la combustión de una energía o el uso de un gas renovable. Su eficiencia en el parque residencial español, lleno de particularidades y de viviendas heterogéneas, la convierte en una de las tecnologías más extendidas, con opciones que abarcan desde las calderas de gas propano, las calderas de condensación o las calderas compatibles con gases renovables.

La variedad disponible hoy demuestra que no existe una única forma de climatizar un hogar, sino un abanico de soluciones capaces de adaptarse a realidades muy distintas. Esta pluralidad de opciones convierte a la caldera en una tecnología muy flexible, capaz de integrarse en edificios antiguos o nuevos, en climas fríos o templados, en zonas urbanas o rurales.

Partes principales de una caldera

Aunque existen variaciones entre modelos y tecnologías y no podemos hablar de una estructura única, la mayoría de las calderas comparten una arquitectura básica común, compuesta por:

  • Zona de combustión

– Cámara de combustión: es el espacio donde se produce la reacción térmica, diseñado para soportar altas temperaturas y garantizar una combustión estable.

– Sistema de aporte energético: mezcla aire y energía para generar una combustión eficiente y controlada.

– Bujía: dispositivo que genera la chispa necesaria para la combustión.

  • Intercambiador de calor

Transfiere la energía generada en la combustión al agua del circuito. La superficie en la que tenga lugar el intercambio térmico optimiza el contacto entre los gases calientes y el agua, maximizando así la eficiencia de la caldera.

  • Hidráulica y circulación

– Bomba de circulación: impulsa el agua caliente desde la caldera hacia los radiadores, el suelo radiante o el circuito de ACS, y devuelve el agua fría al intercambiador. Es un componente esencial en prácticamente todas las calderas domésticas modernas.

– Válvulas y purgadores: regulan el paso de agua y eliminan aire del circuito para evitar ruidos, pérdidas de rendimiento o corrosión.

– Vaso de expansión: se trata de una pieza encargada de absorber los aumentos de presión cuando el agua se calienta.

– Colectores y tuberías internas: distribuyen el agua dentro de la caldera y hacia la instalación.

  • Circuito y evacuación de humos

– Circuito de humos: conduce los gases calientes a través de un recorrido que maximiza la transferencia de calor.

–  Caja de humos: punto donde confluyen los gases antes de salir hacia la chimenea.

– Chimenea o conducto de evacuación: expulsa los gases de combustión al exterior. Puede apoyarse en la ayuda de un ventilador.

– Turbuladores: aumentan la agitación del flujo de gases calientes para mejorar la transferencia de calor hacia el agua, lo que incrementa la eficiencia térmica de la caldera.

  • Control y seguridad

Esta es una de las partes más importantes de una caldera moderna, haciendo que las calderas sean equipos muy seguros.

– Termostatos y sondas: miden temperatura y modulan la potencia para evitar consumos innecesarios

– Válvula de seguridad: evita sobrepresiones peligrosas, permiten abrir o cerrar el paso de un fluido mediante una señal eléctrica en el caso de las electroválvulas

– Panel de control/electrónica: gestiona el encendido, la modulación y la protección del sistema.

Cómo funciona una caldera

El funcionamiento es sencillo y automatizado. Se podría resumirlo en seis pasos:

  1. El termostato detecta la necesidad de calor.
  2. La caldera activa el quemador o sistema energético.
  3. El intercambiador transfiere el calor al agua.
  4. La bomba distribuye el agua caliente por el circuito.
  5. El sistema de evacuación expulsa los gases generados.
  6. La electrónica ajusta el proceso para maximizar eficiencia y seguridad.

Normativa y regulación: lo que dice realmente la EPBD

La Directiva (UE) 2024/1275 establece una hoja de ruta para mejorar la eficiencia energética de los edificios y reducir emisiones en línea con los objetivos climáticos europeos. Pero su interpretación ha sido objeto de confusión y desinformación.

Lo más importante: no se prohíben las calderas. Simplemente se elimina progresivamente es el uso de combustibles fósiles en los sistemas térmicos, pero las calderas que funcionen con gases renovables podrán seguir instalándose y utilizándose más allá de 2040.

En este contexto, en junio de 2025 la AESAH celebró su evento oficial de presentación como alianza, un encuentro en el que Alfredo Garzón, jefe del área de la Subdirección General de Eficiencia y Acceso a la Energía del MITECO, fue especialmente claro al afirmar que “la directiva no premia una tecnología sobre otra, y nosotros lo vamos a trasponer así”. Por ello, insistió en que “en ningún caso se implicará la obligación de no utilizar calderas (…), ya que es una solución viable que técnica y económicamente es la mejor”.

El mensaje conjunto fue claro, y es que la transición energética exige pluralidad tecnológica, realismo y soluciones adaptadas a cada edificio, una visión plenamente alineada con la misión de la AESAH.

El futuro de la caldera

La caldera no desaparece, y seguirá siendo parte del futuro energético desempeñando un papel fundamental en miles de hogares. La transición energética debe mantener todas las soluciones tecnológicas disponibles. Cada hogar y cada consumidor tienen el derecho a encontrar la solución que mejor se adapte a sus necesidades de consumo, disponibilidad de energía y presupuesto; teniendo toda la información disponible para tomar la mejor decisión.

La AESAH seguirá trabajando para que la transición energética sea justa, accesible y basada en información rigurosa, poniendo al consumidor en el centro del debate.